jueves, 17 de enero de 2019

Recientemente participe en un debate sobre teología pagana. Hasta ahora me parece que es el único del que he sacado algún provecho, se invito a formar parte de él a un sacerdote cristiano que finalmente no lo hizo. Acabado el debate me quede con ganas de continuar, y escribí algo pensando en ese sacerdote. Pero el debate hace demasiado que ha muerto ya y no sabía donde colocar el texto, me ha propuesto su muro de Facebook, lo que me parece genial. Quizá se nos unan otros y me parece significativo que elijamos el muro de un sacerdote cristiano antes que un foro pagano para continuar este debate. He modificado ligeramente el texto para adaptarlo a alguien que no haya tenido acceso al debate propiamente pagano. El texto es el siguiente:




Me temo que el debate lleva tantos días muerto que es síntoma de que ha terminado.( … ) Solo me queda pues daros las gracias por el debate a todos los participantes, ha sido un verdadero placer debatir con vosotros.

Ángel , es una lastima, ¿al final no te has animado?

Voy pese a ello a decir alguna que otra cosa que me parecería oportuno debatir contigo sobre este tema. Y aprovechar para ello tu propuesta de hacer uso de tu muro.

Lo primero decir que tras sostener que la teología neoplatónica es pagana, lo que me sorprende es que en un grupo de unos 13000 neo-paganos no me lluevan palos por ello. Al fin y al cabo el neoplatonismo dice cosas que si no las enmarcamos en un contexto pagano el que nos viene a la mente es el abrahámico en el cual las palabras neoplatónicas adquieren un sentido muy distinto e incompatible con el paganismo. Pero dado que tampoco se me ha preguntado sobre ello supongo que no se siente que sea necesario aclarar eso, por lo que dejaría así el asunto, sin entrar, así, en un nuevo problema ocasionado por los diferentes sentidos con los que se usa una misma palabra. Pero lo necesito contigo.

¿Qué es el Uno del que habla, por ejemplo, Plotino?

La Naturaleza es una y a la vez múltiple, pero esa Una no es el Uno, en mi opinión, del que habla el neoplatonismo. O sí, todo depende de como usemos las palabras. Mientras vemos sus dos aspectos, ser una y ser múltiple, como cosas separadas, distintas, la una de la otra esa ser una, de esa Naturaleza, no es ese Uno.

El llamado por ellos Uno es dicha Naturaleza, sí, pero vista a la vez con todas sus facetas, una y múltiple unidas, no vistas como separadas. Fundidas en una sola perspectiva. Entonces y solo entonces se puede hablar de la UNIDAD, una unidad que contiene a la diversidad y es a la vez contenida en cada forma de lo múltiple. En ese sentido lo múltiple no se puede añadir a esa Unidad pues ya forma parte de ella y fuera de ella no existe nada. Del mismo modo que tampoco le podemos añadir la unidad al Todo pues ya la tiene. Ese Uno es pues Todo, incapaz de existir sin la multiplicidad que lo constituye. Si es Todo entonces solo puede ser uno, ya que de existir dos ese uno ya no sería todo. Pero dado que es Todo para que ese Uno exista hasta la más humilde mota de polvo debe existir, de forma plena, en Él y de lo contrario ese todo ya no sería todo.

Pienso que la diferencia entre el Paganismo y las tradiciones monoteístas gira precisamente entorno a la forma de entender esto.

El Uno, por ejemplo, neoplatónico incluye en su concepto el ser de forma “orgánica” a la vez uno y múltiple, sin poder existir tales cosas, salvo como perspectivas, por separado. Cada una de esas dos facetas existe gracias a existir la otra.

Usando un lenguaje abrahámico D-os es D-os gracias a que el Mundo es el Mundo, sin el Mundo D-os no podría existir, ya que el propio Mundo es un aspecto esencial de D-os. De hecho D-os no crea el mundo, salvo dentro del mito, en la realidad el mundo visible es el aspecto visible de D-os.
A mi parecer esto en aquellos que se interesan por la gnosis, sea entendida o no de un modo pagano, no genera problemas de comprensión. No al menos entre aquellos que han avanzado en esa dirección.

Pienso que nada de lo que estoy diciendo le diría nada nuevo a Eckhart o a Margarite Porete, por poner dos ejemplos de místicos de la tradición cristiana o a Mansur Al Hallaj o a Ibn Arabi, por poner otros dos en este caso musulmanes. Eso no quiere decir que me parezca que todo místico de dichas tradiciones profundizaran tanto como si lo hicieron ellos en ese tipo de experiencia y por lo tanto pueden haber llegado a experiencias y conclusiones distintas a las de los otros. De hecho debemos señalar que tres de los cuatro nombrados murieron asesinados, dos de ellos por sus creencias religiosas, el tercero en morir de ese modo no está claro el motivo y al cuarto no lo mataron pero si se le persiguió y a saber como hubiera muerto de vivir un poco más. El hecho es que las tradiciones abrahámicas históricamente han tratado muy mal a aquellos de los suyos que se acercaron a, o desarrollaron una visión acorde con el paganismo de lo que es la trascendencia.

Hay un cuento que siempre me ha gustado, pues pienso que resulta muy revelador de lo que acontece, no solo en ese tipo de corriente religiosa, si no en general. Quizá lo conozcas...

El caso es que andaba Dios creando el mundo, ya había hecho la Tierra pero aun no al ser humano y llevado por la curiosidad quiso el diablo, acompañando por un criado, bajar a la Tierra a ver que era eso que Dios estaba haciendo. Andaban de asombro en asombro el diablo y su criado, ante las maravillas que veían había hecho Dios, cuando el criado sin previo aviso se abalanza sobre el diablo, lo arroja al suelo y se tiende protector sobre el a la vez que le grita “¡señor, señor, cuidado que aquí cerca hay una partícula de la verdad!”, se quita entonces el diablo de encima a su criado y le contesta “tranquilo, no pasa nada, que pronto Dios va crear al hombre y tan pronto el hombre vea esa partícula de verdad seguro que la institucionaliza”.

En mi opinión en los primeros tiempos del cristianismo probablemente hubo, al menos en buena parte de sus comunidades, una concepción de la divinidad que aunque monoteísta era en su forma de entender la trascendencia similar a la pagana. Pero pronto el Cristianismo fue institucionalizado, se convirtió en religión oficial y se corrompió. Entonces la “verdad” fue vista como enemiga de esa forma de cristianismo y comenzó no solo la persecución del paganismo si no también la de todo cristiano que conservara un recuerdo de esa “verdad”.

De esa forma nació como visión esencial para los cristianos la de un Dios capaz de existir sin la creación y separado en su ser de ella por un abismo infranqueable para las fuerzas humanas. Convirtieron un aspecto esencial de Dios en algo ajeno a él, en algo de existencia debida a un capricho de Dios y dejaron de ver el la naturaleza como de existencia necesaria y pura necesidad que Dios tiene para ser Él a su vez. De esta forma a la trascendencia pagana le añadieron ellos una nueva forma de entender la trascendencia, una que coloca lo divino fuera de la vida y la vida la deja convertida en mero capricho de un ser preexistente a ella y externo.

Si D-os es ilimitado, tal y como creen las tradiciones abrahámicas y buena parte de los paganos, entonces no puede poseer limites, pero esto es una auto-contradicción ya que no poder tener limites es a su vez un limite. La única forma de solucionar la paradoja es que no tenga tal o cuales limites si no todos los limites, solo entonces puede ser realmente ilimitado. Al menos así lo veo desde el paganismo: al generar el mundo con su aspecto visible incluido D-os se genera a si mismo. Pero no se ve reconocer a las tradiciones abrahámicas ese hecho. Nada existe separado del Todo, ni de nada que forme parte de él, pero eso incluye al propio D-os, para ser necesita que todo sea en su momento y lugar oportuno. Por lo tanto nada es real, D-os incluido, sin ser junto con todo lo demás.

En mi opinión esta diferencia a la hora de entender la divinidad es lo que hace imposible hacer una síntesis entre las teologías paganas y las abrahámicas.

La realidad es a la vez una y múltiple, y esa multiplicidad se genera a partir de dicha unidad por estar formada esta unidad por algo que estando más allá de nuestra capacidad de conocimiento deducimos pese a ello que es de naturaleza ilimitada. Pero en ningún momento se abre un abismo entre esa unidad y esa multiplicidad, ambas características son esenciales, funcionan como las dos caras de una misma moneda entre las cuales no hay fronteras. Esa es la postura pagana al respecto; en cambio las tradiciones abrahámicas parecen considerar que entre ambas caras existe un vació, una distancia insalvable, infinita.

En mi opinión:

El recuerdo de la vieja forma de entender la trascendencia solo se conservo dentro del esoterismo (con “s”) y aun eso a duras penas y no siempre bien comprendida. En el exoterismo (esta vez con “x” ) en cambio esa verdad la perdió y de hecho se dedico a perseguirla.

Un problema que hemos tenido a lo largo del debate, yo, Oscar e Iolair, es que cada cual usa las palabras con el sentido que le sale de la gana y de ese modo no hay forma de entenderse. Vivimos y nos relacionamos bajo la maldición bíblica de la confusión de lenguas, puedo no estar de acuerdo con la explicación que le dais pero el hecho es innegable. Temo que a la hora de debatir entre paganismo y cristianismo, sobre teología, la confusión aun sea mayor. Pero a mi parecer no debiera ser así, es más lo que nos une que aquello que nos separa.

La diferencia a la hora de entender lo que es la trascendencia divina en el exoterismo pagano y el cristiano la veo inmensa e insalvable. A nivel esotérico en cambio dudo que exista tal diferencia. Conoces mucho mejor que yo el esoterismo cristiano, ya me dirás si en esto estoy o no equivocado.

De estar en lo cierto, a nivel gnosis, mística llevada a sus últimas consecuencias, expresamos lo que encontramos de modo muy diferente, pero lo expresado es lo mismo.

D-os en efecto NO es un ser entre otros seres, si no algo de naturaleza diferente a todo ser. Nos contiene y a la vez le contenemos. Todo lo produce, pero nos necesita para ello. Nuestro hacer forma parte de su hacer. ¿Es esto cierto también para vosotros?

Dentro del debate en el foro pagano hubo a este respecto tres posturas diferentes.

Oscar no acepta que en el paganismo clásico se haya rendido culto a D-os. Lo acepta en el actual pero a regañadientes. En su opinión solo el politeísmo sin influencias de corte monoteístas es propiamente pagano.

Iolair cree que ese culto seguramente si existió ya entonces y que en todo caso es correcto rendir culto a D-os ademas de a los dioses que serian por así decir expresiones, formas, aspectos de D-os, o si lo prefieres, de un modo que me recuerda mucho a la Santísima Trinidad pero multiplicado hasta el infinito si hace falta.

Aunque por supuesto sería lo adecuado que lo contaran ellos aquí pues vete a saber hasta que punto mi forma de interpretar su pensamiento es fiel realmente a lo que piensan.

Yo sostengo que rendir culto a D-os es compatible con el paganismo, aunque no me atrevo a afirmar, al menos por ahora, que poco sé, que en el pasado tal cosa se hiciera ya. Pero mientras Iolair no toma postura sobre si se debe o no realizar dicho culto yo en cambio lo acepto como normal pero a la vez lo desaconsejo, como innecesario y perjudicial en la gnosis. Mi motivo es que al rendir culto estamos imaginando a D-os de tal o cual forma y de ese modo convirtiendo, aunque no lo queramos a D-os en “Dios”, pero D-os no es nada que podamos imaginar por lo que prefiero si hablo de D-os hacer lo que aprendí del Judaísmo si bien no sé si ellos lo hacen o no por el mismo motivo, yo no lo hago por haber recibido mandamiento alguno al respecto si no para no olvidar jamás que “NO SÉ”, por la misma razón, y contrariamente a lo que he visto hacer a otros jamás escribo divinidad con mayúscula cuando uso la palabra para referirme a D-os. De hecho considero que D-os es real, pero que Dios no es D-os si no un producto de nuestra imaginación y real solo en ella.

Soy consciente de que, aun si estoy en lo cierto y dicha forma de culto dificulta la gnosis por ser una forma de RE-velar (volver a velar que no desvelar), dicho culto favorece y facilita mucho los inicios en gnosis. Pero ante la disyuntiva prefiero sacrificar esto último que lo otro, el principio antes que el final. Pero considero que para esto cada cual es un mundo en si mismo y que nadie puede saber cual de las dos opciones es la mejor para otro. Lo que a algunos les funciona mejor a otros les puede funcionar peor. Considero que si alguien opta por un tipo u otro de tradición, paganas o abrahámicas, y lo hace bien informado eso se debe entre otras cosas a que dicho culto le conviene o no para tales cosas; por lo que lo desaconsejo pero solo dentro del paganismo. Es evidente que las tradiciones abrahámicas se basan en él, por algo sera digo yo, saben trabajar con él, cosa que el Paganismo mal sabe hacer; del mismo modo el Paganismo sabe trabajar sin él cosa que a las tradiciones abrahámicas les resulta imposible. Paganismo o Cristianismo, ¿que opción es mejor?, pues depende de cada cual, no a todos nos convienen los mismos zapatos a la hora de emprender un camino. A mi parecer en esto no existe una vía universal, cada cual necesita la suya propia. Y, la pluralidad de opciones es un tesoro en el que cada una de ellas aporta, suma, da.

Vosotros rendís culto a D-os y a la Trinidad, nosotros a los dioses y algunos además a D-os. Pero debiéramos ser capaces de entendernos, al fin y al cabo usamos mapas diferentes, pero el territorio es el mismo; lenguajes distintos pero para hablar de lo mismo, ¿me equivoco? A nivel esotérico pienso que no, a nivel exoterico me temo que sí :-(





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