Podría parecer una
anécdota y no lo es. Ocurre que un compañero de foro, y espero que
futuro amigo, ha visto un vídeo, de unos diez minutos, en el que una
pareja descubre a una civilización entera, en miniatura, viviendo
en su nevera. La forma en como la pareja se comporta ante ello le
lleva a hacerse una pregunta sobre los dioses y llegar a una
conclusión. Dicho de esta forma parece algo muy simple y lo es, pero
también es algo esencial dentro del Paganismo.
Mientras que hay
religiones que parecen tener como eje un discurso tipo “sé la
verdad y te la voy transmitir; es tu obligación creertela y
transmitírsela a otros tal cual” el Paganismo parece tener otro eje
bien distinto según el cual “por supuesto no conozco la verdad,
pero quiero acercarme a ella, para lo cual escuchare las opiniones de
otros y analizare todo lo que me ayude a llegar a mis propias
conclusiones”.
Es imposible que un
pagano vocacional, como son actualmente todos los paganos, no tenga
hambre de saber sobre los dioses todo lo que este a su alcance
aprender. De hecho esa característica la podemos incluso usar para
diferenciar a alguien que de verdad sienta y viva el Paganismo de
otro alguien que simplemente busca aparentar ser pagano.
El pagano sabe que no
sabe y que parte de lo que cree saber probablemente se encuentra
equivocado. Eso determinado tipo de gente lo vive como una maldición
y hace todo lo posible para escapar de ella, ese tipo de gente
prefiere ignorar que no sabe. Pero el pagano no es esa clase de
gente. Eso, que tanto puede amargar y hasta asustar, el pagano lo
vive como una bendición.
No se trata solo de ser
consciente de que aun nos queda mucho por aprender, es más que eso,
es vivir consciente de que quizá mucho de lo ya aprendido ha sido
mal aprendido o sencillamente son creencias erróneas que para nada
reflejan la realidad.
Cuentan que un joven
occidental, ansioso de aprender, llego ante un monje zen y le rogó
que le enseñara. El monje le invito entonces a un te, puso ante él
una taza que estaba ya llena de otro liquido y sobre ella comenzo a
verter el te para su invitado. El joven occidental quedo asombrado
pues aunque el te estaba desbordando la taza el monje continuaba
vertiendolo en ella. Viendo que el monje seguía con ello, al parecer
sin darse cuenta de lo que estaba pasando en la taza, el joven hablo
para avisar al monje “pasa esto...” y se lo explico, la taza ya
estaba llena y el te que ahora se le añade desborda.
Ese es el problema – le
respondió el monje – no se puede llenar con te nuevo una taza que
ya esta llena. Y, eso es lo que me ocurre contigo. Estas lleno de
cosas que crees saber y no hay espacio en ti para lo que yo enseño.
Preguntarse sobre la
naturaleza de los dioses es todo un arte, no basta con querer saber,
si por saber entendemos un mero sumar lo nuevo a lo viejo. Requiere
estar dispuestos a hacer de nuestras creencias borrón y cuenta nueva,
a recomenzar si fuera preciso desde cero, a mirar a la cara incluso a
nuestras más queridas creencias y decirles: “Sospecho de
vosotras”. Y que esas palabras sean verdad, que nuestro corazón no
las desmienta.
Eso es lo primero, y solo
sucede cuando la pregunta es sincera, solo entonces la respuesta
puede también ser sincera a su vez, solo entonces la respuesta puede
enseñarnos algo en vez de ser una mera repetición y vana
reformulación de lo que ya creíamos saber,
Pero si hacemos eso nos
damos cuenta de dos cosas, la primera que la respuesta no cierra el
preguntar si no que nos lo va abrir a nuevas preguntas, que antes,
por ignorancia ni eramos capaces de hacer. La segunda cosa que que
nos va resultar obvia al hacer eso es que si despechábamos de
nuestras viejas creencias, la nueva no por ser nueva deja de ser una
creencia, por lo que incluso ella terminara formando parte de todas
nuestras sospechosas creencias. Pero aunque sea obvio puede tardar en
notarse que lo es, deslumbrados por el nuevo descubrimiento le
tomamos quizá un fuerte aprecio y nos resistimos a tratarla como
sospechosa. Aquí un ejercicio de humildad siempre viene bien: puedo
equivocarme no solo en mis viejas creencias, también en las nuevas.
Pero eso no importa ya que eso forma parte de la esencia del propio
ser humano. Un ser humano que no se pueda equivocar ya no es humano
en realidad. Y todo error que cometamos si es desenmascarado como tal
ha cumplido una función, nos sirve para ya no volver a cometer ese
error y cometiendolo quizá nos ayude a descubrir que lo es y algo
nuevo a la vez que ya no sea un error. No el que se equivoca si no el
que nunca se equivoca es el que realmente nunca aprende. A sabio no
se llega evitando cometer errores si no aprendiendo de nuestros
propios errores. Y todo pagano sabe, por ser pagano, que es mejor
cometer errores de los que aprender que considerar verdades absolutas
lo que bien puede que sean errores ajenos.
Por ello hacerse
preguntas sobre los dioses y sus asuntos es algo que solo cada cual,
como el respirar, puede hacer por si mismo. Por eso preguntarse
sobre los dioses no es un preguntar a otros sobre ellos. Es un
preguntar pero no un preguntar cualquiera, es un PREGUNTAR – SE. Y
en ese preguntarse el preguntar a otros juega su propio papel,
fundamental, “cuatro ojos ven más que dos” según dicen pero mil
ven aun mucho más que dos y que cuatro. Siempre se debe preguntar es
solo que ese preguntar debe formar parte de un preguntarse y por lo
tanto nacer y re-nacer una vez ya nacido en ese preguntar-se. En esto
el ideal pagano es muy distinto al ideal de comportamiento en otras
religiones. Aquí, en el mundo de lo pagano, puedes consultar
opiniones pero no hay certezas que comprar a otros, ni certezas que
acumular. Es por eso que los paganos al contrario que las ovejas no
saben dejarse pastorear, nunca forman rebaños de ninguna clase ni
para nada tienen ganas de tales cosas. Son gentes, los paganos, que
saben vivir en la duda que tanto aterra a otros.
Por eso en cierto modo el
Paganismo es un osar vivir a la intemperie, en la ignorancia
consciente que aspira a ser cada día un poco menos ignorante. Cierto
que para eso no sirve cualquiera, no todos sabemos vivir sin
supuestas verdades, fe ciegas, que nos sirvan para sentirnos
emocionalmente anclados en la realidad, incluso al precio de que en
realidad nos alejen de la realidad. Cierto que hay gente que prefiere
creer que saben antes que saber que no saben, pero no es de esa
madera de la que están hechos los paganos, al menos no esos paganos
que se sienten en casa dentro del Paganismo por la simple razón de
que en verdad esa, esta, es su casa.
Hace unos días, en ese
mismo foro, ya mencione a Sócrates explicándose a si mismo que si
el oráculo le consideraba el más sabio de entre todos seguramente se
debía a que el sabía que no sabía nada y los demás creían saber
mucho, Otro antes que el ya nos dejo dicho algo parecido, cuando se
acercaron a Pitágoras y le llamaron sabio el respondió que de eso
nada, que el era un amante (filo) de la sabiduría (sofía) y fue de
ese modo como nació la palabra filosofía. Filósofos son aquellos que
saben que no son sabios, pero hambrientos de sabiduría, la buscan lo
mejor que pueden pero siempre condenados (son humanos que se le va
hacer) a jamas alcanzarla. Por eso es de filósofos poner en duda
todas las creencias y las propias antes que ninguna, ese es el modo
en que funciona el preguntar-se cuando es sincero y osa lo que debe
ser osado.
Tiene razón el
esoterismo islámico cuando afirma que la pregunta es la mitad de la
respuesta. Sin pregunta no hay respuesta, si la pregunta no es
sincera tampoco la respuesta lo va ser, si hecha la pregunta
encontramos la respuesta dentro de la respuesta encontraremos nuevas
preguntas. Y, no descarto que ese viejo dicho tenga aun más
significados ocultos que esos.
Has encontrado una
respuesta, “los dioses hacen lo que quieren” por ejemplo, bien,
pero eso nos va abrir otras preguntas. ¿Por qué hacen lo que
quieren?,¿Qué es lo que quieren?, ¿De verdad quieren algo, no lo
tendrán en realidad ya todo y simplemente no harán nada?, ¿si hacen
lo que quieren que es eso que tienen y les permite hacer lo que
quieren?, etc y etc y más etc.
Cada una de las preguntas
nos conduce a nuevas posibles respuestas que a su vez nos presentan
nuevas preguntas que hacer. Es un sin acabar permanente. Esa es la
condición humana, es absurdo lamentarse por ello ya que de no ser
así entonces nosotros seriamos otra cosa pero ya no nosotros o lo
que es lo mismo exisitirian esos seres capaces de acabar la tarea,
pero nosotros no y seguro que al que más y al que menos de nosotros
le gusta eso de existir.
Y, para la búsqueda de
esas respuestas lo cierto es que tenemos dos cauces. Uno es la razón,
pese a todas sus limitaciones y otra es la intuición; intuición
significa literalmente ver, experimentar, vivir directamente algo, un
conocimiento que nos viene de nuestro propio interior. Se pueden
combinar ambas vías, compaginarlas o quedarse con una de ellas.
Cualquiera de las cuatro me parece una buena opción, Pero lo que no
podemos hacer es decir “sé”, lo de creerse sabio en algo el
Paganismo se lo deja a otros. Por eso el Paganismo no es un tipo de
religiosidad que para nada se base en la fe. Se basa en la devoción.
Esto es difícil de ver hoy en día pues nacemos y vivimos rodeados de
una cultura que entiende lo religioso como fe. Pero el pagano no
puede tener fe, no al menos en el sentido cristiano y en general
monoteísta que ellos dan a esa palabra, para esa forma de
religiosidad, la monoteísta, no puede existir devoción sin fe, en
el paganismo en cambio si la fe es un conjunto de creencias no
cuestionadas mal puede convivir con la devoción y sin devoción no
hay culto. Pero sin devoción no hay Paganismo, solo un disfraz; una
apariencia, no una realidad. Y, lo primero que necesita la devoción
es humildad, los dioses son algo demasiado grande para que los
mortales, desde nuestra condición de tales les podamos comprender en
debida forma, todas nuestras creencias sobre ellos son solo sombras.
Pero cada pregunta que nos hagamos sobre ellos, si es sincera, si es
PAGANA, encenderá para nosotros una lucecita entre tantas sobras y
esa lucecita puede sumarse a otras que encendamos y pese a que
sombras seguirán siendo sombras habrá en ellas más luz y menos
sombra. Por eso preguntamos. Y, es que lo podamos o no lograr
adecudamente, del todo, estamos por amor a ellos hambrientos de
comprender lo que amamos. Y, cosa curiosa, cuanto mejor los
comprendemos más los amamos.
Y, ya para terminar,
quiero agradecer, al compañero del foro, que me haya autorizado a
escribir este articulo a partir de su aporte y la colaboración que
me ha prestado para ello. Sin él este articulo no existiría. Aunque
me ha pedido que no de su nombre, ya que piensa que de ese modo a
cualquier lector le sera más fácil identirficarse con el texto...
No puedo terminar sin recordar y citar aquí unas palabras suyas que
me parecen ideales para formar parte de este articulo y es con sus
palabras con las que va finalizar este texto, por la sencilla razón
de que esas palabras suyas lo merecen:
"Pienso que poner a prueba nuestra fe constantemente, no es mantener una
actitud testaruda ante cualquier razonamiento que sirva para
cuestionarla, sino ser lo bastante flexibles mentalmente como para
analizar diferentes perspectivas de la misma, aun cuando exista la
posibilidad de perder nuestras creencias"
