miércoles, 23 de enero de 2019

Carta abierta a un amigo

Dicen, Ángel, que las cartas de amor se empiezan sin saber por donde se van empezar y sin saber por donde se van terminar. Algo así me ocurre con esta carta.

Me has propuesto introducirme en un foro de esoteristas. No era eso lo que yo te pedía. Lo que busco es un foro de dialogo entre religiones, donde los participantes tengan al menos un mínimo de interés en cuestiones de teología y sean capaces de ir más allá de los clichés habituales en un intento por entenderse mutuamente.

Por lo tanto un foro de esoterismo no se adecua a eso. Es algo demasiado especifico.

Pero lo he estado pensando.

Voy contarte algo, incluido el motivo de que haya cambiado de opinión sobre si entrar o no en él y luego te pediré que me metas en él.

El Cristianismo no me ha calado, me ha rebotado cada vez que me lo intentaron hacer asumir. El primer recuerdo y único que tengo de mi madre hablando de Dios (que no de D-os) es, me parece, el cuarto que tengo de mi vida. Y ese Dios al igual que a la Virgen me los imagine entonces igual que Oscar ve a sus dioses, no al modo cristiano. Dos dioses paganos, eso fue lo que imagine, aun sin saber lo que era el paganismo y como mi madre no se supo expresar (o eso pensé) y me dijo que vivían en el cielo, pero yo sabía que ni los pájaros viven realmente allí les supuse viviendo en una colina cercana.

Luego comencé la escuela y en la escuela volvieron a hablarme de ese Dios. Pero también me hablaron de la guerra y yo sumando dos más dos le pregunte a mi madre como eso era posible pues dado que Dios existía y siendo lo que me decían que era estaba claro que todo aquel que comenzara una guerra la perdería y por lo tanto ni el más malvado de los malvados sería tan tonto como para iniciarla. Mi madre ni me respondió pero lo que vi en su cara me dejo claro que algo raro pasaba. Y a partir de ese día todo discurso sobre Dios me resultaba, y con razón, sospechoso.

A los doce años, de nuevo en la escuela, clase de religión, el profesor, sacerdote católico, muy buen hombre pero no muy lucido, se lo paso genial presentando a sus alumnos un problema, “¿Por qué sabemos que Dios existe?”. La pregunta nos dejo con la boca abierta, al parecer nadie se lo había cuestionado nunca, no hubo respuesta y entusiasmado continuo, “tenemos la Biblia y toda una tradición oral, que nos hablan de él. ¿Eso prueba de su existencia?”. Nadie dijo que sí, nadie dijo que no, seguíamos todos con la boca abierta. Entonces, tras un rato de espera, volvió a tomar la palabra y se respondió a si mismo con un “no, para nada lo prueba” y es que según nos dijo tanto la Biblia como la tradición en principio podía ser que fueran novelas, historias inventadas, cuentos.

Ya nos tenia a todos en ascuas de tanto que había despertado nuestra curiosidad. Y, lo sabía. Volvió entonces a formular la pregunta, “¿Qué nos prueba la existencia de Dios?”. Y, por fin nos dio la respuesta. “¡los milagros nos lo prueban!”.

¿Ves el disparate?. Mis esperanzas de poder saber por fin si Dios existe o no se volvieron agua de borrajas, se disolvieron, se volvieron nada. Según él esos milagros demostraban la existencia de Dios y con ello la validez de la Biblia y la tradición. Aun con doce años yo ya sabía de donde nos venia la mención de esos milagros, si la Biblia y la tradición podían ser cuentos entonces también lo eran los milagros que por lo tanto no probaban nada. Además para entonces yo ya había oído de la existencia de brujos y magos capaces de verdaderos prodigios y que por lo tanto de ser ciertos esos milagros de nuevo nada podían probar sobre Dios, ni la Biblia, ni la tradición ya que un mago no era, o así lo veía yo entonces, más que un hombre más listo que otros.

Aquella clase “magistral” que nos dio me quito toda posible esperanza en que los curas supieran nada acerca de lo que tanto hablaban.

Un año después, en misa, por el resquicio de la puerta entreabierta, penetraba en la penumbra de la iglesia un rayo de luz, y en esa luz un millar de motas de polvo flotaban brillantes y hermosas. Me fije en ello, me atrapo el espectáculo de esa luz en la que flotaban multitud de luces y comprendí que si algo existía que se pudiera llamar D-os tenia que ser algo como mínimo como eso y para nada el Dios de larga barba blanca de los libros de religión que me explicaban en clase.

Y, el tiempo continuo, entre en la adolescencia y como para entonces había visto ya suficiente mundo como para perder mi ingenuidad sobre él. Y, seguía dando mientras vueltas a lo que eran ya viejas preguntas. Termine por desarrollar una solución al problema principal. Fue de ese modo como me volví hacia el malteísmo, le creencia en que la divinidad no es buena si no al contrario malvada.

Eso me permitió seguir considerando posible y hasta probable la existencia de un dios omnipotente y que todo lo sabía, solo que el mal en el mundo me probaba que ese dios, el creador del mundo era cualquier cosa menos bueno.

Dado que lo único que tenia a mano para desarrollar ese malteísmo era lo que los curas contaban, lo que termine haciendo fue desarrollar un luciferismo de corte heroico. Aun hoy, tantos años después, cada vez que voy a Madrid una de mis visitas obligadas es al Parque del Retiro, donde se encuentra la que dicen es la única estatua del mundo dedicada al Ángel Caído y me paso un buen rato ante ella buscando sentir la presencia de mi viejo hermano de armas.

Pero la vida continuo y ya saliendo de mi adolescencia por circunstancias que no voy contar mi vida corrió durante un tiempo, largo, un serio peligro. Le debo la vida a la medicina moderna. Pero no solo a ella. Fue entonces cuando me encontré con el Hermetismo y por necesidad de sobrevivir entre en él
.
 

Esto que acabo de decir es importante a la hora de entenderme. Yo no entre en el esoterismo hermético para alcanzar ninguna forma de salvación de mi alma o cosa similar. Jamás entenderé a la gente que busca eso en el esoterismo. Además en ese momento yo aun me movía dentro del malteísmo. Yo entre para literalmente sobrevivir, ser capaz de resistir a la muerte el tiempo suficiente para hacer algo que anhelaba hacer mucho más de lo que desee jamás la vida y siendo la vida, y ese alargar la vida, una herramienta para alcanzar mi objetivo. Por eso y para eso y solo por eso entro en el Hermetismo. Para mi la vida es tiempo, tiempo para intentar lograr algo que estimo más que la vida y es precisamente en busca de suficiente tiempo como entro en el Hermetismo; nada por lo tanto que ver con la forma en que habitualmente se interesa la gente por el el Hermetismo.

Pero claro, el Hermetismo es lo que es y hace lo que hace. Me dio tiempo pero no solo tiempo. Me cambio y en muchas cosas. Una de ellas fue mi forma de ver lo que llamamos mal y su presencia en el mundo. Eso me “curo” de mi malteísmo, abandone toda sospecha de que Dios, el dios del que me habían hablado, pudiera existir y en su lugar descubrí algo muy distinto. Lo que descubrí lo puedes llamar D-os si quieres, pero yo por la razón que ya conoces no le rindo culto.

Sucedió entonces que me quede sin culto.

Pero eche de menos tener un culto y sin prisa comencé a buscar uno nuevo.
No podía ser un culto abrahámico, tipo monoteísmo, pues no va conmigo. Solo el paganismo se adapta a mis necesidades al respecto. Y, encontré el dios adecuado, Mitra.

En realidad mi Mitraismo ocupa de forma natural el lugar de mi viejo luciferismo. Ambos son en el marco de una lucha entre el bien y el mal una toma de partido y compromiso a favor del bien, pero con una lucidez que el luciferismo mio no tenía. Ahora es una lucha pero entre la justicia y la angustia, y el Demiurgo ya no es un malvado si no alguien que no puede hacer lo que le sale de la gana por estar sometido a las leyes de la Naturaleza y ser parte de ella, y por lo tanto hace lo que puede, sí, pero solo lo que puede y necesita que le echemos una mano para cuidar el mundo y protegerlo de lo que los humanos llamamos mal. Él no puede crear un mundo que los humanos podamos ver como perfecto y sin mal. Se equivoca Leibniz cuando dice que Él da lugar al mejor mundo posible. En realidad a lo que da lugar es al único posible, y depende de nosotros que lo que llamamos mal prevalezca más o menos, que lo que llamamos bien triunfe más o menos. Ocurre simplemente que hay un metafórico “desbordamiento” del Ser que hace que todo lo posible tenga que ser en su lugar y momento, bien o mal da igual como lo veamos, pero podemos luchar a favor de uno de esos dos bandos y es aquí donde entra esa fuerza de la Naturaleza llamada Mitra, como toma de partido por una de esas dos opciones que en realidad, a cierto nivel son complementarias aunque al nuestro las vivamos como opuestas.

Bueno, en eso andaba yo cuando me encontré con Oscar y la existencia de otros paganos. Y esto ha hecho que de nuevo mi vida de un giro y estaré siempre en deuda con Oscar por el papel que ha jugado en ello y las facilidades que me dio para ello.

El caso es que:

Miro y lo que veo me hace pensar que se abre en estos tiempos una ventana de posibilidad interesante. El Paganismo vencido y humillado sigue poseyendo un tesoro, no es solo una forma de religión, es también, y aun antes que eso, una forma de ver el mundo, a uno mismo y a los demás que ha sido olvidada pero que guarda riquezas que la humanidad sigue necesitando y que difícilmente se pueden encontrar en otras partes.

Por eso y dado que parece que regresa no puedo evitar sentir la llamada a hacer lo que este en mis manos para que se desarrolle y goce de buena salud. Eso incluye por supuesto fundamentar su teología, pero además desarrollar el paganismo en otros campos, por ejemplo en el campo moral.

¿Lo voy acabar intentando hacer o lo voy dejar pasar?

No lo sé. Tampoco depende solo de mí, el viejo problema de salud de entonces a veces, aunque no con la ferocidad de entonces, vuelve hacer acto de presencia. No hay humano vivo que sepa si lo continuara estando dentro de un año, pero yo lo sé aun mucho menos que la mayoría.

Pero una cosa tengo clara. Responder a esa llamada me requerirá, si lo hago, muchos años de mi vida. Por eso ya no siento que el tiempo sea mio, es de la respuesta e ignoro si dispondré de tiempo suficiente.

Parte de la respuesta, por supuesto, es desarrollar una base para la gnosis pagana. Pero considero más urgente, prioritario, una teología y una moral y aun otras cosas antes que la gnosis.

¿Que me ocurre entonces con el esoterismo?

Lo primero que me ocurre es que hay muchos en el siglo XX que han hablado en nombre de él. Y montañas de discípulos. Yo lo siento pero buena parte de esas enseñanzas las considero disparatadas y tengo mis motivos para ello. No tengo ningún interés personal en entrar en debate con esa gente, para empezar yo en esoterismo no veo mal la existencia de velos y considero que eso son, o para eso sirven, dichos disparates. Por otro lado si alguien tiene fe en esos “maestros” por mi O.K. No veo ningún problema en ello de la misma forma que no intento quitar su fe a una testigo de Jehovah tampoco veo necesidad de meterme con la fe que algunos tienen por ejemplo en Guénon. Si ellos la encuentran buena para mi con eso basta. Es gente que en realidad no basa sus creencias sobre esto en la experiencia personal, directa y a la vez real y por lo tanto no hay forma real de comunicarme con ellos, pues donde entra la fe la razón calla y si ellos no tienen experiencia en esto nadie se la puede aportar. Te voy poner un ejemplo que me ocurrió de esto último:

Entro en contacto por Internet con tres esoteristas cristianos muy influidos por René Guénon y casi lo primero que me dicen es que si pertenezco a la cultura occidental entonces solo las tradiciones abrahámicas me ofrecen una posible vía iniciatica ya que mi cultura me ha hecho ser solo compatible con sus formas culturales, monoteistas. Lo niego, en vano, pues veo que los tres opinan igual y se refuerzan mutuamente sin lograr argumentarlo ni pedirme argumentos. ¿Qué hago entonces?

Yo podría hacerles recordar que cuando los paganos se pasaban al Cristianismo no habían sido criados en la cultura cristiana y no por ello los consideran incapacitados para asumir el Cristianismo. Que cuando un misionero Cristiano logra convertir a un chino, por ejemplo, no por ello estos tres lo consideran menos cristiano que a ti.

O en vez de usar contraejemplos podría llenar dos paginas o al menos un párrafo con argumentos.

Pero, ¿qué ganaría yo con ello, qué ganarían ellos con ello? Nada.

Mis encuentros con esoteristas de la llamada Tradición Unánime, Filosofía Perenne, etc fueron desencuentros y jamás verdaderos encuentros. No es el caso de los tres antes mencionados pero en general conservo un muy mal recuerdo de ellos, en especial de un encuentro en Madrid. Por lo tanto ante esa gente prefiero callar.

Ante ese tipo de gente es mejor callar.

¿Tú eres esoterista cristiano?

Pues mejor, me alegra que lo seas, me viene incluso bien, pero tú eres tú y no te pareces a los “seguidores de” que yo me he encontrado.

El hecho es que mi forma de concebir el esoterismo propiamente pagano no es como el esoterismo de tipo abrahámico se concibe a si mismo y mucho menos como imagina al pagano. Y, tengo poco tiempo para entrar en disputas bizantinas, que nada aportan.

Te voy poner otro ejemplo: resulta que de todo lo que ofrece el esoterismo como alcanzable por el ser humano yo solo he aceptado realizar una parte, me niego a seguir avanzando. Un energúmeno me dijo una vez que yo era peor que un animal pues un animal no sabe como hacer eso pero yo lo sabía y pese a ello no lo hacía.

Me niego por la sencilla razón de que esos caminos nos cambian y los cambios que a partir del punto en que me detuve se producen no los deseo. Eso un imbécil no lo entiende, pero con ello solo prueba que no ha dado ni un solo paso verdadero hacía la gnosis. Aquellos tres de los que antes hable creían que toda gnosis se inicia necesariamente a partir del amor, están equivocados, toda gnosis conduce necesariamente a, no lo voy llamar amor pues esa es una palabra demasiado deformada de tanto que se usa, lo voy llamar empatía pero no necesariamente parte de ello. Cualquiera con suficiente experiencia real sabe que podemos sacrificar en aras de algo que nos importa más nuestro avance en este campo y que hay cosas que valen más que la gnosis.

Un necio que alimenta a un niño hambriento vale más que un maestro en el campo de la gnosis si esta demasiado ocupado salvando almas como para perder su tiempo alimentando una boca hambrienta. Eso se puede ignorar al principio, incluso en el medio, pero es imposible llegar al final y no saber eso y el esoterismo que yo veo en esa gente ignora eso. Yo no quiero subir por la sencilla razón de que quiero hacer algo aquí a bajo y nadie mientras no sepa a que me dedico aquí abajo puede juzgar si soy o no peor que un animal y mucho menos que es lo que necesito para lograr mi búsqueda aquí.

No sé si me explico, Ángel, pero para mí la gnosis es la guinda del pastel no el pastel. Aunque admito que esa guinda si es una excelente escuela de repostería que te lleva a saber hacer mejores pasteles.

Por todo ello el esoterismo de tipo Filosofía Perenne en la actualidad me aporta muy poco, no me interesa. No niego que tengo desde el principio de hacerme la cuenta en Facebook algún me gusta a alguna pagina representativa de dicho esoterismo, pero solo fue por curiosidad de ver como les va y facilitarme la cosa por si algún día quiero volver por allí, pero un esoterista cristiano salvo que sea de tu estilo (que entonces sí) es algo que no despierta mi interés. Tengo sobre mi mesilla La Gran Triada de R. Guénon desde hace más de seis meses y apenas habré leído la décima parte del libro y es que aunque le tengo ganas siempre me aparecen libros de lectura más urgente, que me resultan más útiles y necesarios para lo que hago o busco hacer.

Por eso lo primero que he pensado es que no tengo tiempo para ese tipo de esoterismo.

Luego lo repense.

Quiera o no quiera, si vivo lo suficiente para ello, acabare tratando de desarrollar las bases a partir de las cuales se pueden entender los posibles esoterismos paganos. Entonces tendré que ocuparme de señalar puntos incompatibles entre esa forma de entender el esoterismo y por ejemplo el modo que tiene Evola. Supongo que por ello, y por si acaso termino llegando a ello, puedo ir preparando el terreno, ese grupo del que me hablas supongo que me ayudara a preparar el lenguaje adecuado para la exposición de argumentos.

Por lo que si esto que te acabo de contar no te hace decidir lo contrario, enviame la invitación para ese grupo. Lo peor que puede pasar es que tenga que leer, ver y callar. Pero en el articulo que compartiste de Corbin hay una expresión que nunca había visto en otra parte, “monoteísmo ingenuo”, aparte de que el texto me parece muy pero que muy bueno, el aprender una expresión como esa en un futuro me puede ser de mucha utilidad a la hora de comunicar lo que buscare decir, si es que llego a entonces claro.


P.D.: Sobre esta carta tengo que matizar una cosa: doy información aquí sobre mis circunstancias personales, no quiero explayarme en ello más de lo necesario por ello parte de lo que cuento de mis circunstancias puede ser entendido de un modo que no se ajusta del todo bien a la realidad, pero es que no quiero dar los detalles concretos, solo una orientación sobre cual es mi situación en la vida y como me posiciono en ella. Fuera de eso es una muy buena descripción de mi modo de vivir el esoterismo.
Sobre esta carta tengo que matizar una cosa: doy información aquí sobre mis circunstancias personales, no quiero explayarme en ello más de lo necesario por ello parte de lo que cuento de mis circunstancias puede ser entendido de un modo que no se ajusta del todo bien a la realidad, pero es que no quiero dar los detalles concretos, solo una orientación sobre cual es mi situación en la vida y como me posiciono en ella. Fuera de eso es una muy buena descripción de mi modo de vivir el esoterismo.

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