Una de las cosas que me
enseñaron en mi infancia es que el orden de los factores, en
matemáticas, no altera el producto, pero en el lenguaje sí.
Que no es lo mismo pedir
café con leche que leche con café, en el primer caso hay más café
que leche y más leche en el segundo que café.
En este momento tengo
claro cuales son los dos conceptos que quiero que aparezcan en el
nombre de este blog, pero he estado dudando en el orden en que deben
aparecer, ¿”Paganismo y filosofía” o mejor “Filosofía y
paganismo”?. Aun ahora mismo tengo mis dudas.
Fue la filosofía la que
me condujo al paganismo. Esa es mi biografía. Pero es el paganismo y
no la filosofía propiamente dicha quien que me trae a este blog.
Considerando que en el
presente el pasado solo importa por haber sido capaz de traernos al
presente y que el tiempo que impera es el del “Ahora y aquí” y
que es mi intención generar un blog para hablar del paganismo en
relación con la filosofía y de la de esta con el paganismo, pero no
de mí he decidido llamar al blog “Paganismo y filosofía” por
parecerme una descripción más fiel al contenido del blog. Este no
es un blog de filosofía si no de paganismo visto desde la filosofía.
Tampoco a muchos les va parecer un blog de paganismo y es que no lo
es, en su lugar es un blog de filosofía vista desde el paganismo.
Con ello, soy consciente, me arriesgo a no contentar a nadie. Pero el
blog no busca contentar inexistentes masas, por lo que no hay
problema. Él, yo en él, solo busca, busco, mostrar como las dos
perspectivas que antes mencione convergen en una sola cuando se
observa todo ello con una mirada bifocal. Que en este caso es la mía
y que como tal, siendo personal, bien puede no coincidir con la de
otros.
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