Tras analizar la
filosofía de los milesios, es decir de la de los tres primeros
filósofos griegos, me pregunto si puede haber en ellos unos primeros
elementos, e intentos, ver desde el punto de vista racional las
creencias religiosas paganas.
Lo primero que
encontramos al buscar una respuesta a esa pregunta es dentro del
campo académico la creencia en que un paganismo caracterizado como
irracional, que busca dar una explicación mítica a la existencia del
mundo, es abandonado por esos tres filósofos que insatisfechos con
ese tipo de explicación buscan otra de un tipo bien diferente que se
intenta que sea y solo sea racional. Esta interpretación que se hace
de estos filósofos es fundamental en el mito occidental de que en un
momento concreto de la historia, por parte de una serie de gente, la
irracionalidad es abandonada para dar paso a la racionalidad a la
hora de entender el mundo y es de esa racionalidad de donde nace la
cultura occidental, con ello la ciencia y nuestro presente. Yo voy a
sostener que esto no es más que un mito, un discurso irracional, una
creencia a todas luces falsa, que en Occidente se sostiene por
motivos subjetivos y no objetivos, irracionales y no racionales y que
en realidad en ningún momento se produjo la ruptura entre un
paganismo supuestamente irracional y unos filósofos que
supuestamente lo rechazaron.
Hay que reconocer que
poco a poco en el campo académico va siendo abandonada la creencia de
que la filosofía nace en oposición al paganismo y al contrario se
ve la filosofía como un modo distinto de presentarse el paganismo.
Cada vez más los especialistas en la filosofía griega ven ingenuo
y simplista en exceso presentar el nacimiento de la filosofía como
ruptura con las creencias religiosas griegas. Al contrario las
creencias religiosas penetran en la filosofía y esta, la razón, a
su vez penetra en el modo de entender la religión. Naciendo de ese
modo la teología pagana, es decir el intento racional por comprender
lo divino.
Cuando esos primeros
filósofos intentan dar una explicación al mundo nos dicen que todo
lo existente comparte un origen común, que todo se forma a partir de
una primera sustancia a la que se llama arché, dicho origen de todo
no ha sido creado, ni ha tenido origen, ni tendrá final, todo lo
forma y todo lo por él formado tarde o temprano regresa a su estado
de simple arché.
Cada uno de esos
filósofos llamo de un modo diferente a ese principio-sustancia
(natural) a partir del cual se genera la Naturaleza entera. Tales lo
llamo agua, Anaximandro lo llama ápeiron que significa lo
indeterminado Anaxímenes lo llama aire. Esto ha hecho que se suela
interpretar que Tales y Anaxímenes hablan literalmente refiriéndose
al agua que todos conocemos o al aire tal y como lo conocemos, que en
ellos el arché es algo material. Y que cuando los milesios hablan de
esa sustancia primera a partir de la cual todo se forma están
rompiendo con los mitos paganos y materializando y objetivando y
racionalizando una explicación de lo que es la realidad. Estoy en
total desacuerdo con esa interpretación de la filosofía de los
milesios.
¿Qué motivos tenemos
para creer que cuando Tales habla de agua o Anaxímenes de aire se
refieren al agua y al aire en que un occidental piensa más de 2500
años después de ellos?
El agua es uno de los
símbolos más frecuentes con los que en los mitos paganos se hace
referencia a un caos primordial a partir del cual todo se inicia y
genera. El agua carece al igual que el arché de forma propia, es
capaz de tomar todas las formas y se adapta a la forma del
recipiente que lo contiene. Me parece por ello que cuando la
filosofía nace y carece por ello de un lenguaje propio y
especializado para hacer referencia a aquello de lo que en filosofía
se habla nada es más natural que hacer uso del lenguaje que en ese
momento se tiene. Si el agua es un modo de hablar simbolicamente de
un caos, es decir de un estado indeterminado, nada parece más
natural que referirse a la sustancia primera de todo lo existente
(arché) como “agua” ya que es de por si dicha substancia algo
indeterminado y por lo tanto en su estado original es caótica.
Debo a Alicia, una
compañera del grupo de Facebook Estudios paganos, ser consciente de
algo que me pasaba desapercibido: el mito de Océano y Tetis, dos aguas diferentes que al hacerse una dan lugar al
Universo, a la totalidad de la realidad, actúan de ese modo como
creador del mundo (“demiurgo” en griego) de tal modo que la
sustancia original de la totalidad de la Naturaleza además de ser la
materia prima a partir de la cual todo se crea pasa a ser la creadora que todo lo construye a partir de si misma. De ese modo esa
materia prima agua-arché posee ya el poder de moldearse a si misma
para dar lugar a todas y cada una de las formas de existencia.
Alumno de Tales fue
Anaximandro, que nos habla del arché
como “indeterminado” (“apeiron” en griego), es una palabra
diferente para referirse de nuevo a una sustancia que carece de forma
propia y por lo tanto que se encuentra en estado caótico,
perfectamente simbolizable como agua. Los historiadores presentan lo
indeterminado, del que nos habla Anaximandro
como algo diferente al “agua” del que habla Tales, a mi en cambio
me parecen la misma cosa llamada con nombres diferentes.
Alumno de Anaximandro
fue Anaxímenes, este nos habla de la
sustancia original (arché) como “aire”. De nuevo los
historiadores tratan dicho aire como un
principio diferente al agua de Tales y al indeterminado de
Anaximandro. Pero de nuevo nos encontramos con que el aire
carece de forma que le sea propia, es capaz de adoptar la forma de
cualquier cosa, es por lo tanto un magnifico símbolo para hacer
referencia a lo indeterminado, es decir al arché en cuanto sustancia
que careciendo de forma puede tomar todas las posibles. Debemos tener
en cuenta además que en la época en que vivió
Anaxímenes
el modo de entender lo que es el aire no era precisamente la
de un estudiante occidental al que ya le explico su profesor de
física lo que debe entender por “aire”.
Lo que sabía Anaxímenes
del aire es que no lo podemos tocar, pero nos toca; que parece
no estar, pero está; que no parece poseer fuerza alguna, pero que
mueve los barcos de vela y cuando sopla fuerte es capaz de tumbarnos,
que solemos olvidarnos de su existencia y nada pasa por ello pero que
si nos falta nos morimos. Qué no hay ojo que lo vea, pero si vemos
sus efectos cuando mueve la copa de los árboles. El aire es por lo
tanto no solo algo que carece de forma y puede adoptar todas; el aire
es ese gran misterio que nos envuelve, en el que vivimos y gracias al
cual vivimos. El aire guarda relación con el aliento y con el
aliento la forma habitual de entender por entonces el alma,
entendiendo por alma aquello que es capaz de movernos y dotarnos de
vida. Por ello al hablar de “aire” estamos de nuevo dándole una
nueva vuelta de rosca al mismo viejo discurso del que nos habla Tales
cuando nos habla de “agua” o Anaximandro
al hablarnos de lo “indeterminado”. Yo no veo que ninguno de los
tres nos este hablando de algo diferente a aquello de lo que nos
hablan los otros dos, solo mencionándolo de un modo diferente y
complementario al de los demás que no opuesto.
Por la tanto a mi modo de
ver, los milesios sostienen que toda la realidad se genera a partir
de una sola cosa, de naturaleza indeterminada pero capaz de ir
tomando todas las formas posibles, y al ir tomándolas es como va
surgiendo todo lo existente. Se le llama “indeterminado”, se le
simboliza como “agua” y como “aire” pero en ningún momento
deja de ser lo que ya era en los mitos paganos, puro caos capaz de
dotarse a si mismo de orden, de formas, de vida.
No hay por ello en el
momento de nacer la filosofía una ruptura por parte de esta con
respecto al paganismo. Si algo hay ese algo es un modo diferente de
hablar de lo mismo. Es un intento no por dejar atrás si no por
complementar un viejo discurso mítico con un nuevo discurso racional,
pero un discurso que dice lo mismo, que nada deja atrás, que
simplemente aspira a complementar el viejo modo de decir lo ya
dicho.
(NOTA: todo lo anterior
es un borrador que me gustaría ir materializando en forma de texto
academincamente aceptable, y aunque esa no es para nada mi prioridad
si vivo lo suficiente lo daré hecho y justo antes de ese momento le
daré formato academincamente aceptable. Mientras mi absoluta prioridad
es que el texto sea lo más facilmente entendible por cualquiera que
sienta curiosidad por él, incluso si no tiene ni la más mínima
formación en filosofía, por lo que quedare en deuda con todo aquel
que me pueda y quiera sugerir alguna mejora en mi forma de expresarme
para hacer posible que me de leído todo aquel que lo desee. Y ya
fuera de eso, cualquier otra critica constructiva o destructiva que
se quiera hacer a este texto sera bien venida)

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