jueves, 24 de octubre de 2019

¿HAY UNA TEOLOGÍA MILESIA?

Tras analizar la filosofía de los milesios, es decir de la de los tres primeros filósofos griegos, me pregunto si puede haber en ellos unos primeros elementos, e intentos, ver desde el punto de vista racional las creencias religiosas paganas.

Lo primero que encontramos al buscar una respuesta a esa pregunta es dentro del campo académico la creencia en que un paganismo caracterizado como irracional, que busca dar una explicación mítica a la existencia del mundo, es abandonado por esos tres filósofos que insatisfechos con ese tipo de explicación buscan otra de un tipo bien diferente que se intenta que sea y solo sea racional. Esta interpretación que se hace de estos filósofos es fundamental en el mito occidental de que en un momento concreto de la historia, por parte de una serie de gente, la irracionalidad es abandonada para dar paso a la racionalidad a la hora de entender el mundo y es de esa racionalidad de donde nace la cultura occidental, con ello la ciencia y nuestro presente. Yo voy a sostener que esto no es más que un mito, un discurso irracional, una creencia a todas luces falsa, que en Occidente se sostiene por motivos subjetivos y no objetivos, irracionales y no racionales y que en realidad en ningún momento se produjo la ruptura entre un paganismo supuestamente irracional y unos filósofos que supuestamente lo rechazaron.



Hay que reconocer que poco a poco en el campo académico va siendo abandonada la creencia de que la filosofía nace en oposición al paganismo y al contrario se ve la filosofía como un modo distinto de presentarse el paganismo. Cada vez más los especialistas en la filosofía griega ven ingenuo y simplista en exceso presentar el nacimiento de la filosofía como ruptura con las creencias religiosas griegas. Al contrario las creencias religiosas penetran en la filosofía y esta, la razón, a su vez penetra en el modo de entender la religión. Naciendo de ese modo la teología pagana, es decir el intento racional por comprender lo divino.

Cuando esos primeros filósofos intentan dar una explicación al mundo nos dicen que todo lo existente comparte un origen común, que todo se forma a partir de una primera sustancia a la que se llama arché, dicho origen de todo no ha sido creado, ni ha tenido origen, ni tendrá final, todo lo forma y todo lo por él formado tarde o temprano regresa a su estado de simple arché.

Cada uno de esos filósofos llamo de un modo diferente a ese principio-sustancia (natural) a partir del cual se genera la Naturaleza entera. Tales lo llamo agua, Anaximandro lo llama ápeiron que significa lo indeterminado Anaxímenes lo llama aire. Esto ha hecho que se suela interpretar que Tales y Anaxímenes hablan literalmente refiriéndose al agua que todos conocemos o al aire tal y como lo conocemos, que en ellos el arché es algo material. Y que cuando los milesios hablan de esa sustancia primera a partir de la cual todo se forma están rompiendo con los mitos paganos y materializando y objetivando y racionalizando una explicación de lo que es la realidad. Estoy en total desacuerdo con esa interpretación de la filosofía de los milesios.



¿Qué motivos tenemos para creer que cuando Tales habla de agua o Anaxímenes de aire se refieren al agua y al aire en que un occidental piensa más de 2500 años después de ellos?

El agua es uno de los símbolos más frecuentes con los que en los mitos paganos se hace referencia a un caos primordial a partir del cual todo se inicia y genera. El agua carece al igual que el arché de forma propia, es capaz de tomar todas las formas y se adapta a la forma del recipiente que lo contiene. Me parece por ello que cuando la filosofía nace y carece por ello de un lenguaje propio y especializado para hacer referencia a aquello de lo que en filosofía se habla nada es más natural que hacer uso del lenguaje que en ese momento se tiene. Si el agua es un modo de hablar simbolicamente de un caos, es decir de un estado indeterminado, nada parece más natural que referirse a la sustancia primera de todo lo existente (arché) como “agua” ya que es de por si dicha substancia algo indeterminado y por lo tanto en su estado original es caótica.

Debo a Alicia, una compañera del grupo de Facebook Estudios paganos, ser consciente de algo que me pasaba desapercibido: el mito de Océano y Tetis, dos aguas diferentes que al hacerse una dan lugar al Universo, a la totalidad de la realidad, actúan de ese modo como creador del mundo (“demiurgo” en griego) de tal modo que la sustancia original de la totalidad de la Naturaleza además de ser la materia prima a partir de la cual todo se crea pasa a ser la creadora  que  todo lo construye a partir de si misma. De ese modo esa materia prima agua-arché posee ya el poder de moldearse a si misma para dar lugar a todas y cada una de las formas de existencia.

Alumno de Tales fue Anaximandro, que nos habla del arché como “indeterminado” (“apeiron” en griego), es una palabra diferente para referirse de nuevo a una sustancia que carece de forma propia y por lo tanto que se encuentra en estado caótico, perfectamente simbolizable como agua. Los historiadores presentan lo indeterminado, del que nos habla Anaximandro como algo diferente al “agua” del que habla Tales, a mi en cambio me parecen la misma cosa llamada con nombres diferentes. 

Alumno de Anaximandro fue Anaxímenes, este nos habla de la sustancia original (arché) como “aire”. De nuevo los historiadores tratan dicho aire como un principio diferente al agua de Tales y al indeterminado de Anaximandro. Pero de nuevo nos encontramos con que el aire carece de forma que le sea propia, es capaz de adoptar la forma de cualquier cosa, es por lo tanto un magnifico símbolo para hacer referencia a lo indeterminado, es decir al arché en cuanto sustancia que careciendo de forma puede tomar todas las posibles. Debemos tener en cuenta además que en la época en que vivió Anaxímenes el modo de entender lo que es el aire no era precisamente la de un estudiante occidental al que ya le explico su profesor de física lo que debe entender por “aire”.

Lo que sabía Anaxímenes del aire es que no lo podemos tocar, pero nos toca; que parece no estar, pero está; que no parece poseer fuerza alguna, pero que mueve los barcos de vela y cuando sopla fuerte es capaz de tumbarnos, que solemos olvidarnos de su existencia y nada pasa por ello pero que si nos falta nos morimos. Qué no hay ojo que lo vea, pero si vemos sus efectos cuando mueve la copa de los árboles. El aire es por lo tanto no solo algo que carece de forma y puede adoptar todas; el aire es ese gran misterio que nos envuelve, en el que vivimos y gracias al cual vivimos. El aire guarda relación con el aliento y con el aliento la forma habitual de entender por entonces el alma, entendiendo por alma aquello que es capaz de movernos y dotarnos de vida. Por ello al hablar de “aire” estamos de nuevo dándole una nueva vuelta de rosca al mismo viejo discurso del que nos habla Tales cuando nos habla de “agua” o Anaximandro al hablarnos de lo “indeterminado”. Yo no veo que ninguno de los tres nos este hablando de algo diferente a aquello de lo que nos hablan los otros dos, solo mencionándolo de un modo diferente y complementario al de los demás que no opuesto.

Por la tanto a mi modo de ver, los milesios sostienen que toda la realidad se genera a partir de una sola cosa, de naturaleza indeterminada pero capaz de ir tomando todas las formas posibles, y al ir tomándolas es como va surgiendo todo lo existente. Se le llama “indeterminado”, se le simboliza como “agua” y como “aire” pero en ningún momento deja de ser lo que ya era en los mitos paganos, puro caos capaz de dotarse a si mismo de orden, de formas, de vida.

No hay por ello en el momento de nacer la filosofía una ruptura por parte de esta con respecto al paganismo. Si algo hay ese algo es un modo diferente de hablar de lo mismo. Es un intento no por dejar atrás si no por complementar un viejo discurso mítico con un nuevo discurso racional, pero un discurso que dice lo mismo, que nada deja atrás, que simplemente aspira a complementar el viejo modo de decir lo ya dicho.

(NOTA: todo lo anterior es un borrador que me gustaría ir materializando en forma de texto academincamente aceptable, y aunque esa no es para nada mi prioridad si vivo lo suficiente lo daré hecho y justo antes de ese momento le daré formato academincamente aceptable. Mientras mi absoluta prioridad es que el texto sea lo más facilmente entendible por cualquiera que sienta curiosidad por él, incluso si no tiene ni la más mínima formación en filosofía, por lo que quedare en deuda con todo aquel que me pueda y quiera sugerir alguna mejora en mi forma de expresarme para hacer posible que me de leído todo aquel que lo desee. Y ya fuera de eso, cualquier otra critica constructiva o destructiva que se quiera hacer a este texto sera bien venida)


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