jueves, 17 de enero de 2019

Un cambio, forzado, de planes


Mi encuentro con el neo-paganismo, el paganismo actual, ha sido una profunda decepción.

Un paganismo que demuestra tener alergia a otras modos de entender lo religioso y que hasta hace gala de desprecio y manifiesta intolerancia hacia otras formas de religión, ese paganismo nuevo, ¿hasta que punto puede considerarse realmente paganismo?

Si algo caracterizo al Paganismo más que otras cosas eso fue su tendencia a la tolerancia y el dialogo. Para el Paganismo otras formas de religión nunca, jamás, son el enemigo; el enemigo es la ignorancia y aun más la ignorancia propia que la ajena.

Para nada veo reflejada en el neopaganismo mi forma de entender el Paganismo y aun menos mi forma de vivir el Paganismo.

Me resulta evidente que los seres humanos tenemos una fuerte tendencia a vivir ejerciendo la intolerancia hacia todo aquello que no entendemos y a la vez de inventarnos mentiras sobre lo que no comprendemos que sustituyen en nuestra imaginación a una descripción fiel de lo que ni hemos entendido ni queremos entender. Lo que genera graves problemas de convivencia entre humanos y es aquí donde aparece este neopaganismo para ser una parte más del problema y no, para nada, de la solución.

Si hablo de Paganismo tengo que hablar de tolerancia y anhelo de entenderse con él que es diferente. Pero si hablo de neopaganismo ya no puedo hablar ni de esa tolerancia ni de ese anhelo. Por ello he terminado comprendiendo que me equivocaba al creer que si hablaba de neopaganismo estaba hablando de un subtipo de Paganismo La razón es esa presencia en el neo-paganismo de un contenido que claramente es contrario, opuesto, e incompatible con el Paganismo. Un “paganismo” que sabe ser intolerante no es una forma de Paganismo. Es un seudopaganismo.

La palabra “neopaganismo” es confusa, pues nos referimos con ella tanto a manifestaciones genuinas de verdadero Paganismo en la actualidad, como a otras que de paganismo solo tienen los ropajes y que olvidan como reza el refrán que “aunque el monje se vista de seda en monje se queda”.

Si por neopaganismo nos referimos al paganismo actual este es solo una parte de lo que se viene llamando neopaganismo. Esa parte se encuentra entremezclada con formas religiosas incompatibles con el Paganismo, he visto como se hacia una llamada a “defender a nuestros dioses” del dialogo con otras formas de religión, tal cruzada, ya que no nos engañemos cruzada es la queramos llamar o no así, evidentemente plagia algo que ni es pagano ni lo puede ser. He visto como se ponen foros cristianos que hacen gala de intolerancia hacia otras religiones como ejemplo a seguir en esto para el neopaganismo, pretendiendo convertir de ese modo la intolerancia cristiana en maestra de la intolerancia neopagana. He visto maldecir a una religión ajena solo por ser una religión mil veces difamada. Demasiadas cosas he visto incompatibles con el Paganismo. Y, pese a ello también he visto con frecuencia un verdadero talante pagano en los foros neopaganos. El neo-paganismo es un saco en el que se encuentran metidos y confundidos los paganos actuales con otros que de paganos bien poco o nada tienen.

Es posible que para aquellos que se interesan en los fenómenos sociales todo esto carezca de importancia. Lo entiendo. Un sociólogo juzga, como es natural, a partir de lo que ve, si te rodeas de dioses paganos eres para él un pagano, de la misma forma que si te rodeas de cruces y biblias eres a sus ojos un cristiano. Pero desde el punto de vista puramente religioso la cosa ya no funciona de ese modo. Desde el punto de vista religioso también, que conste, se juzga por lo que se puede ver, si es que se puede ver, pero lo que se mira ya no es lo mismo que mira un sociólogo.

Desde el punto de vista religioso lo único que importa es lo que crees, lo que sientes, lo que haces. Eso y solo eso y no el modo en que revistes tu vida es lo que nos puede decir si perteneces o no, si has hecho tuya, si realmente vives tal o cual religión.

Un cristiano que no vive su religión no es realmente un cristiano desde el punto de vista de la religión. Lo mismo ocurre con el Paganismo. O sientes y actuás como pagano o no lo eres. La intolerancia, sobre todo en su forma religiosa, no es compatible con el Paganismo, por lo tanto todo aquel que la sienta, la viva, la ejerza NO ES pagano y no lo es por la misma razón que no se puede ser pagano y a la vez creer en la virginidad de María en el momento de traer al mundo a su hijo Jesús. Puede ser lo suyo un tipo inadecuado de cristianismo-paganizado o un paganismo-cristinizado, si se quiere, pero no un verdadero paganismo.

Defender la tolerancia es defenderla incluso ante, y de, los intolerantes. En el Paganismo nada es bueno ni malo por si mismo, lo es siempre en relación a todo lo demás, formando el conjunto una armonía, un equilibrio que no se debe romper. Ese equilibrio exige que no se tolere la intolerancia. Permitir la intolerancia no es ser tolerante. Lo que me sitúa en una posición incomoda e imposible de sostener. Y, eso me llama a romper amarras con el paganismo.

Mi religiosidad es pagana, hay paganos entre los neopaganos, pero también hay allí un falso paganismo. Por lo tanto no se puede describir mi religiosidad como neopagana. Mi religiosidad es la de un paganismo actual que busca un modo moderno de entender y vivir el Paganismo. Un Paganismo capaz de entrar en dialogo y hasta en cooperación con otras formas religiosas, siempre y cuando dichas formas no desborden intolerancia por cada uno de sus poros. Eso significa que el neo-paganismo, que en su conjunto, no en todas sus partes, si desborda intolerancia queda fuera del campo de formas religiosas con las que puedo dialogar y sobre todo cooperar.

Eso me ha dejado K.O

Llevo desde que llegue a esa conclusión sin publicar ningún texto propio sobre religión, salvo si es en forma de comentario a textos de otros. Tratando de aquietar las aguas de mi desazón hasta que se calmen y me dejen ver lo que debo hacer y de que modo lo debo hacer. Pero las aguas no se dejan aquietar.

Inútilmente pasa el tiempo, nada cambia.

Esta noche pasada del 24 al 25 de Diciembre he tomado una decisión. Dado que no me puedo deshacer de esta desazón mía la tendré que cabalgar y hacer virtud del defecto, le voy a dar alas y dejar que sea ella la que me mueva, pero “intentando” llevar yo las riendas para que me haga ir hacia donde quiero ir. Hacia un paganismo moderno que merezca ser llamado Paganismo.

Dado que no sé de que modo va soplar el viento ni si yo sabre o no torear ese viento de momento tampoco sé que es lo que voy hacer o dejar de hacer. Solo sé una cosa, que mis planes respecto a mi relación con el neo-paganismo y el Paganismo necesariamente van cambiar, pues he visto que no sirven.

Hoy un blog sobre filosofía y paganismo ya no me parece urgente. Hoy lo urgente me parece un blog sobre el Paganismo de ayer, hoy y mañana. Un blog sobre un paganismo que no sepa, ni quiera, ni pueda ser intolerante.

Es hora de volver a “casa”, barrer el polvo para fuera y preparar la comida. Fue un error, fruto del desconocimiento, buscar esa “casa” en el neo-paganismo. Pero hoy, aunque me duela, sé algo que ayer no sabía.

Por eso sin saber muy bien por donde va, hoy he comenzado el camino que aspiro a descubrir y seguir. Por eso aunque aun no sé que forma van acabar tomando, el hecho es que, los planes han cambiado.

Y, es que los mapas que yo estaba usando no llevan a donde busco llegar.

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