Todas las culturas, al igual que todas
las religiones, tienen sus mitos. La cultura occidental simplemente
no es una excepción. Nada que reprocharle por ello, simplemente
ocurre que los seres humanos funcionamos por naturaleza de ese modo.
Un mito es un discurso que nos relata
una historia, repleta de sentidos simbólicos, que nos permite
hilvanar un sentido a nuestra vida y de esa forma darnos una
orientación sobre lo que sentir, hacer, buscar y querer, esperar,
que vivir y que ver; nos proporciona una visión coherente del mundo,
de nosotros mismos y de los demás, guiando de esa forma nuestro modo
de actuar ante la vida, ante los demás y ante nosotros mismos. Que
el mito deba darnos todo eso no quiere decir que para ello necesite
ser coherente, dado que es simbólico se puede permitir ser
racionalmente incoherente o lo que es lo mismo puede permitirse el
lujo de ser irracional.
Un tipo de mitos tiene por función
darnos una explicación de cuales son nuestros orígenes. En el caso
de estar dentro de una religión eso puede tomar la forma de una
cosmogonía, es decir de un mito que nos explica el modo en el que
nace el mundo. Dentro de una cultura la explicación de nuestro
origen toma la forma de explicación del nacimiento de dicha cultura.
Occidente, tiene por supuesto un mito sobre el origen de Occidente,
la historia de Occidente convertida en mito y basado a la vez en
verdades por un lado y mentiras por otro, pero ese es el mito que los
occidentales se cuentan a si mismos y que de ese modo se transmite y
reproduce de una generación a otra, marcando no solo la forma en que
los occidentales se ven a si mismos si no también generando el modo
en que los occidentales ven a las demás culturas.
Según ese mito, hubo un tiempo en el
que Occidente como cultura no existía, pero la humanidad ya existía,
era una humanidad en un estado patético de evolución cultural. Esa
humanidad se encontraba dominada por la incapacidad de hacer un
adecuado uso de la razón, no eran menos inteligentes que hoy en día,
pero aun no sabían aprovechar su inteligencia por lo que vivían sin
hacer uso de la razón. Por eso eran gentes obligados a caer en las
supersticiones más absurdas y faltos de ciencia buscaban explicar el
mundo en el que vivían a través de discursos irracionales, llevados
por el miedo a la vida y a la muerte crearon religiones absurdas pero
bellas, repletas de dioses, pues incapacitados para comprender lo que
es el Sol, la Luna, el trueno, etc la única explicación sensata que
le podían dar a ello es que tales cosas eran dioses.
Así andaba la cosa, según ese mito,
cuando en tierras de Grecia y hace de esto unos 2500 años se produjo
lo que con frecuencia, los que enseñan este mito, llaman el “milagro
griego”, fruto de lo que califican de “genio griego” y es que
ese mito reconoce no tener una explicación racional para lo que
según él, entonces y allí, sucedió. ¿Qué sucedió?, pues
ocurrió que de repente un puñado de seres humanos se dio de cuenta
que las explicaciones irracionales de aquellos mitos religiosos de
entonces eran no solo insuficientes, eran y esto es lo importante
insatisfactorios, simples mentiras y sobre todo eran ajenos e
incompatibles con la razón. Estos fueron los primeros seres humanos
que por primera vez fueron de verdad racionales y comenzaron a usar
la razón en lugar de los mitos. A ese inicial puñadito de seres
humanos le siguió otro puñado encantados con el descubrimiento del
fuego, perdón quise decir de la razón, y de todas las posibilidades
que esta ofrecía y ofrece al ser humano. Ese conjunto de seres
humanos que si hacían uso de la razón pasaron a la historia de
Occidente con el nombre de filósofos y lo que ellos hacían con el de
filosofía. Por lo tanto para Occidente la filosofía nace fuera del
mito y contra el mito. Esto al menos es lo que se me enseño cuando a
los diecisiete años me dieron en el instituto clase de historia de
la filosofía, y lo que aun se continua enseñando en esa asignatura,
a día de hoy, por la mayor parte del profesorado de esa asignatura.
De esa forma se transmite el mito de que en la antigüedad una cosa
eran los paganos, puro mito irracional y otra bien diferente los
filósofos que despreciando la irracionalidad de los paganos entre
los que vivían y sin ser contaminados por ella se entregaban al
ejercicio de la razón.
En eso andaba la humanidad, en solo esa
parte del mundo, cuando apareció a lo grande un nuevo tipo de
religión, uno conocido con el nombre de monoteismo. El monoteísmo
afirma la existencia de un solo dios lo que, según ese mito, es
mucho más racional que creer en la existencia de muchos, pues con
creer en uno basta para que quede explicada la existencia del Sol, la
Luna y el trueno ya antes mencionados. Claro que según este mito y
como ya hemos señalado la religión y la razón no siempre suelen
llevarse bien, es más suelen llevarse fatal una con la otra. Pero lo
que importa es que las viejas formas de entender la religión,
conocidas con el nombre de paganismo, aunque se dieron prisa en
tratar de ponerse a la altura de la nueva era por su propia
naturaleza politeistas, es decir inferiores, y fracasaron. Hubo
nobles intentos de salvar algo del politeismo, como fueron por
ejemplo el Orfismo y el Hermetismo, donde a toda prisa se intentaba
combinar el viejo politeísmo con el nuevo monoteísmo, incluso el
Neoplatonismo participo en esa lucha desesperada y destinada al
fracaso pues las gentes le habían pillado gusto a eso de ser
racionales y el Paganismo estaba condenado a morir en el altar de la
razón. De ese modo y de forma natural el monoteísmo desplazo en esas
tierras la superstición pagana y lo termino enviando al cubo de la
basura. Eso sí, antes se aseguro de tomar de él todo adorno para la
nueva cultura que valiera la pena salvar y por supuesto tomo sobre
sus hombros la tarea de explicar racionalmente el mundo, para lo que
previamente se apoyo en el largo esfuerzo que los filósofos que
vivieron entre los paganos pero no eran verdaderos paganos, pues no
eran irracionales, habían realizado desde la razón y a favor de
ella.
Y, fue así como el Cristianismo
termino haciéndose dueño de un continente entero, a golpe de pura
razón. De ese modo nació ese periodo de la historia al que llaman
Edad Media. Aquí el mito que Occidente se cuenta a si mismo sobre si
mismo parece dividirse en dos partes. Tiene dos ramas. Una la de los
amigos del Cristianismo que sostiene que en el fondo razón y
religión, cuando por religión se entiende Cristianismo, pueden
llevarse bien y que la Edad Media fue una época histórica repleta de
fe religiosa y uso, a la vez, de la razón; y aquellos otros que
consideran que no hay modo de que razón y religión sean
compatibles, o simplemente no son precisamente amigos del
Cristianismo, y por ello sostienen que la Edad Media fue una noche
oscura y sin luz alguna en la historia de la humanidad.
Sea como sea, ambas formas de contar el
mito se vuelven a unir cuando a la Edad Media le sigue el
Renacimiento y se vuelve la vista al pasado pagano y aun más al
pasado filosófico y de nuevo se retoman viejos adornos del Paganismo
y algunas razones de los filósofos anteriores que parecían estar
olvidadas. Y de esa forma termina pasando el Renacimiento y empiezan
a llegar ya tiempos más modernos. Para entonces por supuesto América
ya ha sido conquistada por los europeos, conquista fácil donde las
haya por la simple razón que de norte a sur ese “nuevo”
continente estaba solo ocupado por politeístas y descubierto por la
razón en su forma de monoteísmo racional le fue muy sencillo a este,
con solo unos puñados de europeos, hacer caer imperios paganos y
luego ir tomando más y más tierras, y colocando más y más gente a
salvo de la sinrazón y bajo la tutela del monoteísmo y todo lo que
ello conllevaba de racional.
La razón, la lucha contra el mito, eso
es lo que hizo fuerte a Occidente, o eso nos enseñan o quieren
enseñar. Y, Occidente termino volviéndose todo un gigante ante las
victimas de la sinrazón. La razón, acompañada según algunos por
el Cristianismo, en oposición a él según otros, hace que Occidente
descubra toda una serie de grandes avances científicos, sociales,
morales y un largo etc.
Y, ya no hay cultura, civilización, o
pueblo que se le pueda oponer y es que Occidente durante esa época
de su historia que llama Ilustración descubrió que al ser humano se
le define como animal racional, no simbólico, y eso le volvió ya tan
racional por fin que hasta el Cristianismo comienza a temblar bajo la
mirada de la razón, que lo observa, juzga y con frecuencia condena.
De esa manera Occidente, por méritos
propio, e invalidez de lo ajeno, termina haciéndose dueño del
planeta que llamos Tierra, poniéndole un bozal al cristianismo para
que no muerda y transmitiendo al resto de la humanidad la luz de la
razón. Ese es el origen y la grandeza de Occidente, al menos según
el mito que Occidente se cuenta a si mismo y todo comenzo cuando una
serie de señores gracias a un milagro y el genio de un pueblo
decidieron que ya era hora de dejar de ser paganos para comenzar a
ser racionales.
Pero todo lo que nace muere y Occidente
no es una excepción, muere de éxito, de cansancio, de falta de fe
en si mismo pues cada vez son más los occidentales que sospechan que
sus mitos también son mitos, y que donde ellos solo veían mitos
ajenos quizá si se fija uno bien lo que se ve en realidad son
razones ajenas.Occidente muere hoy a manos de Occidente, poco a poco,
le quedan aun, eso sí, generaciones o incluso siglos. Me gustaria
que lo que sustituya a Occidente, lo que termine ocupando su espacio
sea algo mejor, no peor, de lo que Occidente es. Pero que termine
siendo una cosa u otra depende de todos nosotros, occidentales y no
occidentales, y depende hoy y despenderá mañana y pasado mañana. Y,
es aquí donde en mi opinión el neopaganismo puede y debe jugar un
papel esencial en el futuro de la humanidad. No el neopaganismo tal y
como lo veo hoy, un paganismo aun inmaduro que ni se sabe reconocer a
si mismo. Si no un paganismo capaz de mirar a Occidente a los ojos y
decirle “te has equivocado, te estas equivocando; atrapado en tus
mitos no ves que hay otras razones fuera de las que conoces”.