miércoles, 12 de junio de 2019

PREGUNTARSE SOBRE LOS DIOSES

Podría parecer una anécdota y no lo es. Ocurre que un compañero de foro, y espero que futuro amigo, ha visto un vídeo, de unos diez minutos, en el que una pareja descubre a una civilización entera, en miniatura, viviendo en su nevera. La forma en como la pareja se comporta ante ello le lleva a hacerse una pregunta sobre los dioses y llegar a una conclusión. Dicho de esta forma parece algo muy simple y lo es, pero también es algo esencial dentro del Paganismo.

Mientras que hay religiones que parecen tener como eje un discurso tipo “sé la verdad y te la voy transmitir; es tu obligación creertela y transmitírsela a otros tal cual” el Paganismo parece tener otro eje bien distinto según el cual “por supuesto no conozco la verdad, pero quiero acercarme a ella, para lo cual escuchare las opiniones de otros y analizare todo lo que me ayude a llegar a mis propias conclusiones”.

Es imposible que un pagano vocacional, como son actualmente todos los paganos, no tenga hambre de saber sobre los dioses todo lo que este a su alcance aprender. De hecho esa característica la podemos incluso usar para diferenciar a alguien que de verdad sienta y viva el Paganismo de otro alguien que simplemente busca aparentar ser pagano.

El pagano sabe que no sabe y que parte de lo que cree saber probablemente se encuentra equivocado. Eso determinado tipo de gente lo vive como una maldición y hace todo lo posible para escapar de ella, ese tipo de gente prefiere ignorar que no sabe. Pero el pagano no es esa clase de gente. Eso, que tanto puede amargar y hasta asustar, el pagano lo vive como una bendición.

No se trata solo de ser consciente de que aun nos queda mucho por aprender, es más que eso, es vivir consciente de que quizá mucho de lo ya aprendido ha sido mal aprendido o sencillamente son creencias erróneas que para nada reflejan la realidad.

Cuentan que un joven occidental, ansioso de aprender, llego ante un monje zen y le rogó que le enseñara. El monje le invito entonces a un te, puso ante él una taza que estaba ya llena de otro liquido y sobre ella comenzo a verter el te para su invitado. El joven occidental quedo asombrado pues aunque el te estaba desbordando la taza el monje continuaba vertiendolo en ella. Viendo que el monje seguía con ello, al parecer sin darse cuenta de lo que estaba pasando en la taza, el joven hablo para avisar al monje “pasa esto...” y se lo explico, la taza ya estaba llena y el te que ahora se le añade desborda.



Ese es el problema – le respondió el monje – no se puede llenar con te nuevo una taza que ya esta llena. Y, eso es lo que me ocurre contigo. Estas lleno de cosas que crees saber y no hay espacio en ti para lo que yo enseño.

Preguntarse sobre la naturaleza de los dioses es todo un arte, no basta con querer saber, si por saber entendemos un mero sumar lo nuevo a lo viejo. Requiere estar dispuestos a hacer de nuestras creencias borrón y cuenta nueva, a recomenzar si fuera preciso desde cero, a mirar a la cara incluso a nuestras más queridas creencias y decirles: “Sospecho de vosotras”. Y que esas palabras sean verdad, que nuestro corazón no las desmienta.

Eso es lo primero, y solo sucede cuando la pregunta es sincera, solo entonces la respuesta puede también ser sincera a su vez, solo entonces la respuesta puede enseñarnos algo en vez de ser una mera repetición y vana reformulación de lo que ya creíamos saber,

Pero si hacemos eso nos damos cuenta de dos cosas, la primera que la respuesta no cierra el preguntar si no que nos lo va abrir a nuevas preguntas, que antes, por ignorancia ni eramos capaces de hacer. La segunda cosa que que nos va resultar obvia al hacer eso es que si despechábamos de nuestras viejas creencias, la nueva no por ser nueva deja de ser una creencia, por lo que incluso ella terminara formando parte de todas nuestras sospechosas creencias. Pero aunque sea obvio puede tardar en notarse que lo es, deslumbrados por el nuevo descubrimiento le tomamos quizá un fuerte aprecio y nos resistimos a tratarla como sospechosa. Aquí un ejercicio de humildad siempre viene bien: puedo equivocarme no solo en mis viejas creencias, también en las nuevas. Pero eso no importa ya que eso forma parte de la esencia del propio ser humano. Un ser humano que no se pueda equivocar ya no es humano en realidad. Y todo error que cometamos si es desenmascarado como tal ha cumplido una función, nos sirve para ya no volver a cometer ese error y cometiendolo quizá nos ayude a descubrir que lo es y algo nuevo a la vez que ya no sea un error. No el que se equivoca si no el que nunca se equivoca es el que realmente nunca aprende. A sabio no se llega evitando cometer errores si no aprendiendo de nuestros propios errores. Y todo pagano sabe, por ser pagano, que es mejor cometer errores de los que aprender que considerar verdades absolutas lo que bien puede que sean errores ajenos.

Por ello hacerse preguntas sobre los dioses y sus asuntos es algo que solo cada cual, como el respirar, puede hacer por si mismo. Por eso preguntarse sobre los dioses no es un preguntar a otros sobre ellos. Es un preguntar pero no un preguntar cualquiera, es un PREGUNTAR – SE. Y en ese preguntarse el preguntar a otros juega su propio papel, fundamental, “cuatro ojos ven más que dos” según dicen pero mil ven aun mucho más que dos y que cuatro. Siempre se debe preguntar es solo que ese preguntar debe formar parte de un preguntarse y por lo tanto nacer y re-nacer una vez ya nacido en ese preguntar-se. En esto el ideal pagano es muy distinto al ideal de comportamiento en otras religiones. Aquí, en el mundo de lo pagano, puedes consultar opiniones pero no hay certezas que comprar a otros, ni certezas que acumular. Es por eso que los paganos al contrario que las ovejas no saben dejarse pastorear, nunca forman rebaños de ninguna clase ni para nada tienen ganas de tales cosas. Son gentes, los paganos, que saben vivir en la duda que tanto aterra a otros.

Por eso en cierto modo el Paganismo es un osar vivir a la intemperie, en la ignorancia consciente que aspira a ser cada día un poco menos ignorante. Cierto que para eso no sirve cualquiera, no todos sabemos vivir sin supuestas verdades, fe ciegas, que nos sirvan para sentirnos emocionalmente anclados en la realidad, incluso al precio de que en realidad nos alejen de la realidad. Cierto que hay gente que prefiere creer que saben antes que saber que no saben, pero no es de esa madera de la que están hechos los paganos, al menos no esos paganos que se sienten en casa dentro del Paganismo por la simple razón de que en verdad esa, esta, es su casa.

Hace unos días, en ese mismo foro, ya mencione a Sócrates explicándose a si mismo que si el oráculo le consideraba el más sabio de entre todos seguramente se debía a que el sabía que no sabía nada y los demás creían saber mucho, Otro antes que el ya nos dejo dicho algo parecido, cuando se acercaron a Pitágoras y le llamaron sabio el respondió que de eso nada, que el era un amante (filo) de la sabiduría (sofía) y fue de ese modo como nació la palabra filosofía. Filósofos son aquellos que saben que no son sabios, pero hambrientos de sabiduría, la buscan lo mejor que pueden pero siempre condenados (son humanos que se le va hacer) a jamas alcanzarla. Por eso es de filósofos poner en duda todas las creencias y las propias antes que ninguna, ese es el modo en que funciona el preguntar-se cuando es sincero y osa lo que debe ser osado.

Tiene razón el esoterismo islámico cuando afirma que la pregunta es la mitad de la respuesta. Sin pregunta no hay respuesta, si la pregunta no es sincera tampoco la respuesta lo va ser, si hecha la pregunta encontramos la respuesta dentro de la respuesta encontraremos nuevas preguntas. Y, no descarto que ese viejo dicho tenga aun más significados ocultos que esos.

Has encontrado una respuesta, “los dioses hacen lo que quieren” por ejemplo, bien, pero eso nos va abrir otras preguntas. ¿Por qué hacen lo que quieren?,¿Qué es lo que quieren?, ¿De verdad quieren algo, no lo tendrán en realidad ya todo y simplemente no harán nada?, ¿si hacen lo que quieren que es eso que tienen y les permite hacer lo que quieren?, etc y etc y más etc.

Cada una de las preguntas nos conduce a nuevas posibles respuestas que a su vez nos presentan nuevas preguntas que hacer. Es un sin acabar permanente. Esa es la condición humana, es absurdo lamentarse por ello ya que de no ser así entonces nosotros seriamos otra cosa pero ya no nosotros o lo que es lo mismo exisitirian esos seres capaces de acabar la tarea, pero nosotros no y seguro que al que más y al que menos de nosotros le gusta eso de existir.

Y, para la búsqueda de esas respuestas lo cierto es que tenemos dos cauces. Uno es la razón, pese a todas sus limitaciones y otra es la intuición; intuición significa literalmente ver, experimentar, vivir directamente algo, un conocimiento que nos viene de nuestro propio interior. Se pueden combinar ambas vías, compaginarlas o quedarse con una de ellas. Cualquiera de las cuatro me parece una buena opción, Pero lo que no podemos hacer es decir “sé”, lo de creerse sabio en algo el Paganismo se lo deja a otros. Por eso el Paganismo no es un tipo de religiosidad que para nada se base en la fe. Se basa en la devoción. Esto es difícil de ver hoy en día pues nacemos y vivimos rodeados de una cultura que entiende lo religioso como fe. Pero el pagano no puede tener fe, no al menos en el sentido cristiano y en general monoteísta que ellos dan a esa palabra, para esa forma de religiosidad, la monoteísta, no puede existir devoción sin fe, en el paganismo en cambio si la fe es un conjunto de creencias no cuestionadas mal puede convivir con la devoción y sin devoción no hay culto. Pero sin devoción no hay Paganismo, solo un disfraz; una apariencia, no una realidad. Y, lo primero que necesita la devoción es humildad, los dioses son algo demasiado grande para que los mortales, desde nuestra condición de tales les podamos comprender en debida forma, todas nuestras creencias sobre ellos son solo sombras. Pero cada pregunta que nos hagamos sobre ellos, si es sincera, si es PAGANA, encenderá para nosotros una lucecita entre tantas sobras y esa lucecita puede sumarse a otras que encendamos y pese a que sombras seguirán siendo sombras habrá en ellas más luz y menos sombra. Por eso preguntamos. Y, es que lo podamos o no lograr adecudamente, del todo, estamos por amor a ellos hambrientos de comprender lo que amamos. Y, cosa curiosa, cuanto mejor los comprendemos más los amamos.

Y, ya para terminar, quiero agradecer, al compañero del foro, que me haya autorizado a escribir este articulo a partir de su aporte y la colaboración que me ha prestado para ello. Sin él este articulo no existiría. Aunque me ha pedido que no de su nombre, ya que piensa que de ese modo a cualquier lector le sera más fácil identirficarse con el texto... No puedo terminar sin recordar y citar aquí unas palabras suyas que me parecen ideales para formar parte de este articulo y es con sus palabras con las que va finalizar este texto, por la sencilla razón de que esas palabras suyas lo merecen:

 "Pienso que poner a prueba nuestra fe constantemente, no es mantener una actitud testaruda ante cualquier razonamiento que sirva para cuestionarla, sino ser lo bastante flexibles mentalmente como para analizar diferentes perspectivas de la misma, aun cuando exista la posibilidad de perder nuestras creencias"

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